Antonio Alvarado #CdF. Amor verdadero.

Si queda algún lugar “salvajemente civilizado” en el occidente europeo es el campo Español. Quizás por mi sangre sentía como la alegría me invadía mientras, acompañado por Jackeline, recorría los caminos de Andalucía en pos del cortijo de mi amigo Justo José. El cumpleaños del primogénito de “el Español” celebraba su mayoría de edad. Y esa era una soberbia excusa para volver al país de mi padre.

Margarita, la oronda ama de llaves, emergió del bullicio para recibirnos. Pero mí impetuoso amigo demostró que la edad no había mermado su velocidad. Nuestro abrazo nos unió en los recuerdos de nuestras comunes aventuras. Solo la inmaculada, a pesar de la dureza del camino, belleza de mi hermana logro separarnos. Momento que el gallardo Héctor aprovecho para asombrarme con su maduro aspecto.

Ese fue el motivo de nuestro primer brindis. Al que sucedieron otros muchos hasta que formule nuestra ya familiar pregunta:

-¿Qué le echáis a la manzanilla?-Fuego Le echamos fuego -fue la inesperada respuesta. Pero aun me sorprendió mas descubrir que la “pequeña” Maria, la hija de Margarita, era la madura autora de tal afirmación. Nuestro primer abrazo fue, como mínimo, inadecuado para su actual edad y aspecto. Pero a ella no le importo. Más bien lo uso como excusa para conseguir, con ayuda de la manzanilla, que bailara hasta el fin de la fiesta.

Un disparo turbo mi descanso. El asombro de encontrar a Maria a mi lado me impidió encontrar mi carabina y asomarme a la ventana a tiempo de ver partir montado a Héctor. Mi impulsiva hermana se disponía a seguirle cuando llegue hasta ella. Pedirle explicaciones mientras seguíamos a Héctor resulto, como tantas otras veces, inútil. Pero no habría de esperar mucho, dos figuras se peleaban mas adelante mientras una hermosa gitana de ojos verdes las contemplaba. Un disparo al aire separa los contendientes. El adversario de Héctor, un joven calé, se retiro tras hacerme una siniestra señal.

Antes de poder reaccionar Héctor cayó misteriosamente desvanecido. Mientras cabalgábamos en pos del cortijo Esmeralda, la joven presente en la pelea, me explico que molesto por el amor que entre ellos había su hermano, el huido agresor, había maldecido a Héctor.

A nuestra llegada Justo, desgarrado por el dolor, reprocho a Esmeralda el destino de su hijo. Pero “M´Frere” lo convenció para que acogiera a la amada por su hijo. Sin embargo la hostil reacción de las mujeres de la casa le obligo a permanecer junto a la muchacha.

La llegada del párroco y su joven seminarista no supuso el esperado alivio. José Toledo resulto ser una vil criatura llena de odio. No cesaba de recordar sus advertencias sobre el peligro de permitir que los “hijos del diablo” se instalasen en la comarca. Mordiendo mis labios los acompañe, junto con Justo, al cuarto de Héctor para luego sugerirle que nos informáramos del resto de la historia.

La tensión era palpable en el cuarto de las mujeres. Cual Palas protectora Jackeline se interponía entre Margarita, Maria, y Esmeralda. Tranquilizada por nuestra presencia, Esmeralda nos relato como Héctor había impedido que se ahogara en el rió. Y como ese gesto condujo al Amor. Amor descubierto por su hermano que había supuesto su destierro y la maldición de su amado.

-¿Y como- pregunto “M´Petite Palas”-podemos revocar esa maldición?

-Solo el amor verdadero lo puede conseguir. Solo nuestra boda revocara el odioso sino.

-¡Como te atreves! Tu una gitana. Tu Encantadora, corruptora. Tu…-Rugió mi amigo mientras intentaba levantarse.

-Vamos Justo que tampoco tu eres un santo castellano- Dije mientras mi mano lo retenía en la silla. -Matrimonios mas dispares hemos forjado.

Las mujeres de la casa también expresaron su desagrado. Pero mi razonable, aunque impulsivo, compañero no se opondría a la felicidad de su hijo. Y menos a su salvación. Esperanzado acompañe a mi amigo en pos del padre Toledo para que oficiara los esponsales.

Nunca podré agradecer a mi padre sus “lecciones”. Los “cuentos” que para mi extraía de la Biblia se convirtieron en armas de debate para enfrentarme al dogma de Toledo. Por supuesto se negó a oficiar la boda. “Ningún poder mundano conseguirá que secunde tal sacrilegio”. Afirmo mientras abogaba por expulsar a los gitanos para conseguir el mismo efecto benéfico.

Aterrado ante la inminencia del enfrentamiento me encerré en mi habitación. Dispuesto a agotar cuanto oro llevaba, y a pedir cuantos favores se me debían escribí durante toda la noche. Tras enviar las cartas descubrí que Toledo había organizado una partida para expulsar a los gitanos. Mi imaginación no necesitaba las alas de Icaro para descubrir las consecuencias que semejante incidente podía tener en la turbulenta escena política de este explosivo país.

Guiado por el instinto y la necesidad encontré el campamento antes que la turba. A pie y desarmado me dirigí a los restos de la principal fogata. Y allí, sentado en las cenizas cual Ulises retornado, suplique a la caravana que evitaran el enfrentamiento. El hermano de Esmeralda se opuso pero la anciana adivina tomo mis manos entre las suyas, depositando allí un amuleto, mientras el cacique ordenaba la partida.

Hacha en mano me dispuse a ganarles tiempo saboteando el endeble puente que salvaba el rió. Con mi trabajo casi terminado llego el piquete.

-¡Mira quien te traiciona! ¡Quien ayuda a los siervos del demonio! -Grito Toledo descubriendo mi presencia.

-No quería, padre, que los gitanos partiesen – Conteste haciendo un elocuente gesto hacia el recogido campamento. – Y vosotros padres de familia, hermanos responsables. ¿Puede más vuestro odio, vuestro miedo, que vuestra responsabilidad? ¿Cuántas veces incidentes como este han sido excusa para abusos? ¿Para que merced a unos otros se enriquezcan? ¿Por herir a quien nada os ha hecho arriesgareis el sustento de vuestras familias?

-Proteges a los enemigos de dios, a los portadores del mal. Recuerda Justo José este es el pueblo que ha maldecido ha tu hijo.

-No padre -replique- solo uno infligió la herida. Y otra del mismo pueblo tiene el bálsamo.

-Y yo me condenare antes de alzar la mano contra quien nada me ha hecho. – Añadió Justo- Ahora tengo otra hija. Si usted no los casa encontrare quien lo haga.

Con la ira encendiendo sus mejillas Toledo volvió la grupa mientras la partida se disolvía.

El alba trajo noticias aun mejores. El joven padre Castillo se presento en el cortijo con una carta del obispado en la cual se ordenaba oficiar la boda. En mi asombro mi mano se encontró con la medalla que, desde el día anterior, colgaba de mi pecho. Como si hubiera escuchado las buenas noticias Héctor se recupero convirtiendo la reunión de dolientes amigos en banquete de nupcial.

Embargado por los recuerdos mis pasos se encaminaron a la cercana colina. Y desde allí pude figurarme en aquellas otras que rodeaban mi Eris natal. Tan profunda era mi ensoñación que apenas si percibí la presencia de mi hermana.

-Ahora creo que comprendo un poco mejor a nuestro padre.

-¿Cómo era? Cuéntame algo de el.

-Apenas si puedo decirte nada. Hasta su muerte solo conocí la mitad de su vida. Para mi solo era Alonso Alvarado. El español que había conseguido que Eris perteneciera a sus habitantes. Un hombre de negocios de cultura increíble y hábitos extraños.

Cuando descubrí que era “El Doctor”, y que había tenido una hija con otra mujer me sentí traicionado. Pero ahora lo entiendo mejor. El siempre decía: “El hombre es el verdadero juez de sus actos. Puede escapar a los otros hombres. Pero no a su conciencia.” Ahora entiendo que lo mas sincero para el fue hacer lo que hizo.

Antonio Alvarado #CdF. Las jornadas de París III

Sino Aciago

La antítesis de la libre Sabana Africana se halla en Paris. Mientras nos acercábamos podía sentir la corrupción de los hedonistas esclavos que dirigían sus ciegos pasos al “Moulin Rouge”. Acechado por la tentación de perderme yo mismo en eh laberinto de artificiales placeres que se me ofrecía me dirigí con paso firme hacia el señor de esta corte. Malobacca me esperaba en su dorado trono rodeado de sus “juguetes”. Asqueado por las cadenas que voluntariamente otros humanos habían colocado en torno a sus cuellos me adelante a mis compañeros.

-Señor os traigo regalos y preguntas.

-Escuchemos primero las preguntas. Dejemos para después tu sabroso jade. –Contesto el repulsivamente orondo feerico.

-Hay un feerico en Paris. Una criatura única que no teme al metal. Una que no teme armarse con aquello que el más depravadote los hombres despreciaría.

-No existe semejante feerico. Ni en Paris ni en ningún otro lugar.

-Entonces no hay más de que hablar. Gracias por su tiempo. –Dije mientras me volvía.

-Pero lo que tu buscas, Peregrino, no es un simple feerico. Esta criatura ha pactado con poderes más oscuros que la “corte desleal”. Ahora puede revestirse de carne mortal en un ciclo eterno. Podrías destruir su cuerpo infinitas veces pero no podrías acabar con el.

-¿Qué ata el pacto?

-Su nombre. El verdadero nombre que solo revela a sus victimas antes de asesinarlas. Quede clara una cosa. Esta criatura se ha atrevido a entrar aquí para averiguar tu paradero. No quiero que eso vuelva a ocurrir. Por eso te ayudo. –Dijo mientras masticaba con sonido desagradable una delicada pieza de jade.

-¿Dónde esta?

-Hay un poblado que domina en las afueras de Paris. Pero recuerda, cada fragmento que derribes volverá a la criatura haciéndola mas fuerte.

Le di las gracias mientras me apresuraba a salir de tan desagradable lugar.

No demoramos mucho la partida. Una ligera calesa nos condujo al pueblo tras intentar, por última vez, disuadir a Jackeline. En el linde de los maizales que lo rodeaban mi hermana oculto el vehículo mientras Liebener y Yo nos adelantábamos. Como dos hambrientos felinos observamos la luctuosa imagen de las futuras viudas recogiendo amapolas. La devastadora guerra volvía a ser el objetivo de mi odiada Némesis. Unos instantes bastaron para observar como el adversario de Liebener custodiaba el granero. Sabiendo ya donde dirigirnos volvimos con Jackeline.

Demostrando una determinación sorprendente en tan ruin personaje encontré a Roldan abrazando a Jackeline. El obstinado bribón había logrado seguirnos hasta la que, seguramente, seria nuestra tumba. Emocionado por su abnegación le entregue mi escopeta y le permití seguirnos.

Con un sigilo impropio de tan bizarro grupo nos acercamos a la trasera del granero. La chaqueta de Jackeline amortiguo el ruido del madero al abrirnos paso. Dentro vimos a Su Majestad rodeado por diez “cultistas” en el centro de un extraño pentagrama. Ante la puerta “el ronin” y algunos lugareños hacían guardia.

Coloque el rifle a mi espalda mientras me encaramaba a una de las vigas. Cuando estuve sobre los acolitos desenfunde ambos revólveres y derribe a dos de ellos mientras Jackeline se acercaba a Akodo-Sama. La escopeta de Roldan impidió a otro atacar a su “amor” mientras Johan avanzaba hacia la puerta. Falle uno de mis dos siguientes disparos pero Roldan y Jackeline lo compensaron con creces. Mientras, en la entrada, dos “Katanas” se cruzaban y los guardias se precipitaban al interior. Dispare contra uno de los soportes derribando una lluvia de balas de paja contra estos mientras Johan, gravemente herido, acababa con su adversario.

-¡Ya viene! –Exclamo mientras bloqueaba la puerta.
La advertencia era innecesaria, sentía la diabólica presencia sobre el tejado. Pero tan solo podía acabar con los dos últimos perseguidores de Jackeline mientras esta salía del granero seguida por Roldan. Como una tormenta de sangre “mi adversario” derribo el tejado, la viga que me soportaba, y a mi mismo. Aturdido agarro mis brazos mientras me alzaba en vilo.

-Cuando posea al “Joven Dragón” la flota japonesa prenderá la hoguera de una guerra que iluminara el mundo. Pero tu no veras eso “Peregrino”. Por que yo soy Abu Dalid Calid Imbel y ahora vas a morir. –En efecto me hubiera despedazado si con un último y titánico esfuerzo Johan no hubiera cercenado su brazo izquierdo. Agotado, casi sometido a la terrible presencia de “La Criatura” me hubiera dejado morir. Pero mi liberada mano derecha encontró el puñal de Hyde. – ¡En nombre de Alonso Alvarado y de todas tus victimas yo te maldigo Abu Dalid Calid Imbel! Grite con los últimos restos de mi coraje mientras hundía la hoja en su pecho.

Creí que la explosión posterior había acabado con mi existencia. Pero la dulce voz de mi hermana me devolvió a la vida. –Necesito unas vacaciones en un lugar civilizado. –Logre jadear. -¿Crees que tu novio nos acompañaría a África?

Antonio Alvarado #CdF. Las jornadas de París II

Perdidos en París

Tras esas rápidas instrucciones me dirigí al rio con la esperanza de interceptar cualquier embarcación que intentara salvar el bloqueo de los puentes. Sin embargo la chalupa que había “confiscado” no me condujo si no a mis recuerdos. Inquietantes recuerdos del fulgor rojizo. De la joya que “Jeune” Marie llevaba al cuello, de los chismes que madame Papillon había desgranado sobre su amante Alonso Lustre. El feerico, alquimista y aventurero, también conocido por su habilidad para la escalada. Con tan débil indicio retorne al hotel. Donde no pude impedir que Jackeline nos acompañara.

Lo que encontramos era una autentica batalla campal. Al parecer dos grupos, uno de republicanos japoneses, peleaban por el prisionero. Jackeline custodio la puerta mientras Johan y Yo nos adentrábamos en la caótica refriega. Seguí, rezagado, al prusiano por una escalera lateral hasta encontrarlo batiéndose con otro “samurai”. Intente no intervenir en tan obvio asunto de honor. Pero el japonés descubrió mi presencia y decidió probar mi valor cargando contra mi escopeta. Me disponía a volar su suicida testa cuando detuvo su golpe y me “permitió” proseguir mi camino.

En la estancia adyacente me esperaba el cadáver de monsieur Lustre. Su mujer me proporciono la descripción de su patrón, y asesino. Una descripción que hizo que mi cuerpo se estremeciera. La gabardina y el sombrero oscuros podrían haberme confundido pero no los ojos de fulgor rojizo. Un fulgor que me devolvió bruscamente los recuerdos de mi juventud, y de “La Criatura”.

Impulsado mas por el deber que por la esperanza me dirigí al lugar donde la refriega parecía haber cesado misteriosamente. La dantesca escena no podía ser obra de un arma humana. En el recibidor encontré cuerpos literalmente despedazados por centenares de balas. Angustiado cruce el umbral y descubrí que las primeras unidades de la “Surete” habían sufrido el mismo destino. Empecé a buscar a Jackeline llamándola a voces. Sentía que la desesperación se apoderaba de mí cuando, al fin, atisbe su brazo bajo el cadáver de un caballo. Con una fuerza que ignoraba poseer la saque de ese lugar mientras comprobaba que su ensangrentado cuerpo aun tenía vida. Cuando Johan apareció, herido, en el umbral ya había colocado el precioso cuerpo en una de las calesas. -¡Registra la casa! ¡Nos veremos en Le Migrateur! -Grite mientras fustigaba los caballos.

El apartamento de Jason Hyde no es el colmo de la asepsia. Pero este viejo amigo de mi padre es uno de los mejores doctores de Paris, y el mas discreto. Le suplique que cuidara de “mi dulce carga” mientras yo averiguaba el paradero de su agresor y le hacia pagar sus crímenes “lenta y dolorosamente”.

Mi mente a pesar del dolor recordaba los comentarios de ese “imberbe bribón” de Roldan. En recepción pregunte si había dejado alguna dirección. Cosa que, por supuesto, había hecho con la esperanza de contactar con mi “ahijada”. El hotel “Le Romance” resultaba particularmente adecuado a tan inmoral personaje. Tras despedir a su “invitada” Roldan me invito a su habitación. Sin detalles le informe de las heridas de Jackeline y de mi intención de encontrar al agresor. Cínica o sinceramente preocupado desecho mis sospechas sobre Menguele al tiempo que apoyaba mi teoría sobre la identidad feerica de “La criatura”.-Y solo hay una criatura en París que lo conozca todo sobre las “dos cortes”.

Entendiendo el obvio mensaje volví a “Le Migratorie”. Encontré a Johan débil y confuso pero no había tiempo de sentimentalismos:

-El responsable de tu desgracia ha acosado a mi familia durante demasiado tiempo. Hoy ha cometido su último error. Necesitaremos muchas joyas para encontrarlo. Yo dispongo de un fondo…

-Tenemos una reserva de Jade a nuestra disposición.-Logro balbucir entre mi torrente de iracundas palabras.

-…que ya no se si llegare a usar. Enfrentarse a esta criatura significa la muerte.

-Tengo un deber que cumplir. –Dijo esta vez con mayor firmeza

-Pues cúmplelo. Y déjame a mí la venganza. Voy a buscar a Jackeline.

La abierta puerta de la “clínica Hyde” me preparo para lo que encontré en el interior. Tras su carta de suicidio yacía el cuerpo de Jason Hyde con un puñal en el pecho. En la misiva confesaba no poder seguir viviendo oculto de “La Criatura”. Y como había relatado a “mademoiselle Lecoint” la historia del asesino de su madre. También me advertía que esta había decido sacrificar su vida vengándola. Conmovido extraje el puñal de su pecho prometiendo hundirlo en el de su asesino.

Mi reencuentro con Jackeline fue una autentica batalla. Le exigí que volviera a Reims. Y después se lo suplique. Cuando descubrí que ningún argumento torcería su propósito recurrí a mi última esperanza. De las profundidades del armario de mi habitación extraje el diario de nuestro padre y se entregue con la esperanza de que La Verdad salvara a mi única hermana.

No sirvió de nada. La ridícula arrogancia, que supongo cree imprescindible en un aventurero, me saco de mis casillas. Y, por primera vez en mucho tiempo, la abofetee. Mientras furioso desgranaba las verdades de nuestro oficio. Profesión de parias expulsados que las naciones usan en su “gran juego” de poder y mentira.

-¿Quieres ilusiones? ¿Quieres espejismos? ¿Deseas ver el infierno disfrazado de paraíso? ¡De acuerdo!

¡Liebener! Jackeline nos acompañara al Moulin Rouge. -Claudique desesperado.

Antonio Alvarado #CdF. Las jornadas de París II

Una noche en la opera

Reconozco que disfrute aquella tarde. No era la primera que visitábamos la opera, pero si la primera en que podía presentar a mi “ahijada” a los conocidos de mi entorno. La molesta presencia de Monsieur Menique, el semifeerico encargado, no hizo si no acrecentar el placer de mi reencuentro con Petite, El veterano conserje. Deje a Jackeline entre tramoyas mientras compartíamos un vaso de recio, y barato, vino tinto.

Alegre por los reencuentros, y no sin cierto espíritu maligno, deje la tarde se consumiera hasta volver con el tiempo justo para cambiarme.

Disfrutando del agobio de “M´Petite” me cambie raudo. Al salir, sin embargo, me esperaba una sorpresa. Jackeline me aguardaba, deslumbrante, en la sala común. Entonces comprendí un poco mejor a nuestro padre. Si la madre se le había asemejado quien no hubiera olvidado cualquier compromiso para estar con ella. Esboce un torpe halago y le ofrecí mi brazo. Pero ella, todavía enfadada, prefirió el de Su Majestad.

No obstante el fulgor de Jackeline fue eclipsado cuando, tras nuestra llegada a la opera, hizo su aparición “Jeune” Marie. La deslumbrante protagonista que hacia ya tiempo era objeto de los comentarios de Paris. Ya fuese por su sobrenatural voz, o su abultada lista de ricos amantes.

Mi incapacidad artística no fue el único impedimento para enfrentar la obra. Pues Madame Papillon no ceso un momento de desgranar chismes de todos los asistentes. A pesar de las dificultades incluso mí cicatrizado corazón se emociono cuando Marie pareció cantar solo para nuestro palco. Aunque quizás fuera mas correcto decir para Su Majestad.

Durante el primer entreacto, y tras declarar mi imperial protegido el interés que sentía, me apresure a localizar a Petite, a quien envié con la invitación. En el segundo este me devolvió una respuesta afirmativa. Tras concluir la obra confié a Jackeline la seguridad y me dispuse a acompañar a la “Joven Maria”.Durante el corto trayecto se mostró indispuesta así que, a nuestra llegada al hotel, la deje en el café y subí a anunciar nuestra llegada.

Una vez arriba mi «ahijada» se hizo cargo de guiarla a la habitación, mientras Liebener y yo tranquilizábamos al, comprensiblemente nervioso pretendiente. Tras la llegada de ambas muchachas abandonamos la habitación. Jackeline quedo de guardia en una silla ante puerta y yo baje al café en pos de Johan. Tras registrar el hotel sin éxito me resigne a esperarlo ante la habitación.

La escena que encontré atenazo mi corazón. Una desvanecida Marie era atendida por Liebener y tanto Akodo Sama como Jackeline estaban desaparecidos. La inesperada reaparición de Jackeline me obligo a abrazarla. Recuperada mi compostura nos explico que tras oír un ruido derribo la puerta a tiempo para ver a un hombre vestido con un “traje de goma” saltar por la ventana con Su Majestad en brazos. Un ingenioso sistema de escalada le permitió aterrizar indemne y huir hacia París. Ya recompuesto pedí a Liebener que telefoneara a la “Surete” para que bloqueara los puentes de “La Cite” y que escribiera una nota que Jackeline llevaría a la embajada. Mientras yo iría de inmediato tras el secuestrador con la, vana, esperanza de seguir su rastro.

Antonio Alvarado #CdF. Las jornadas de París I

Una noche en París

Si existe alguna faceta relativamente segura en el oficio de busca fortunas es la captura de reliquias. La oposición suele estar decorosamente muerta. Y el producto ser fácil, legal, y lucrativamente colocado a un ansioso museo u coleccionista europeo. La mayor parte de los problemas se pueden atajar con una meticulosa documentación. Así es compresible la alegría de mi retorno a París. Tras descansar una noche en mí suite de “Le Migrateur” estaría más que dispuesto para mi siguiente trabajo. Escoltar a un joven noble oriental en su informal visita a “la ciudad de luz”.

Mis rosados pensamientos comenzaron a ensombrecerse cuando me informaron que mi “ahijada” Jackeline Lecoint llevaba unos días en el hotel. ¡Acompañada por otro joven caballero!. Dispuesto a defender el honor familiar, y mi palabra hace ya tanto empeñada, espere a la jovencita y el rufián con la escopeta sobre mis rodillas.

El indiscreto hostelero les advirtió de mi llegada. Así el bribón se comporto con un cierto pudor mientras permanecía oculto. Pero cuando, algo mas tranquilo, decidí mostrarme. Sorprendí su apasionado beso. Sus parcas explicaciones fueron interrumpidas por la llegada de Su Majestad Akodo Nomu heredero del Divino Trono Imperial del Japón. Comprometí un desayuno con el joven Roldan, pues tal era el nombre del joven pretendiente de mi protegida y conmine a mi ahijada a disponerse para recibir tan principal figura.

Durante la cena Jonh Liebener, un prusiano que parecía haber adoptado los modos orientales, revelo mi identidad como el “Peregrino”. Pero el que yo creía bien guardado secreto no pareció inmutar a Jackeline. De hecho pareció disfrutar cuando Su Majestad exigió nuestra presencia en su hotel. Aturdido acepte y recogí mis siempre preparadas maletas.

Iniciamos nuestro trayecto en un extravagante automóvil que me hizo dudar del buen gusto de mi nuevo patrón. Aunque cuando este se detuvo y las puertas se bloquearon fue mi criterio el sospechoso. “La desgracia alcanza a aquellos que se detienen a esperarla” decía mi padre. Así que saque la navaja de mi bota y salte los pestillos a tiempo para observar como cuatro matones de rasgos orientales avanzaban hacia nosotros. Con mis armas en el maletero me hubiera preocupado si Liebener no hubiera salido tras de mi con su larga y estilizada espada japonesa. Derribe al primero con suficiente fuerza para hacer innecesario rematarlo mientras, con un elegante movimiento, el prusiano daba cuenta de dos de nuestros adversarios. Jackeline acabo con el cuarto armada con un estilete salido de dios sabe donde. A lo lejos el que intuí cabecilla se alejaba empujando un cochecito. De una patada abrí el maletero y saque el rifle, pero la Katana”de Liebener me impidió disparar. La confusión permitió a mi presa escapar dejándonos tan solo con el moribundo adversario de Jackeline. Mi defectuoso japonés me impidió seguir el interrogatorio. Más después se me aclaro que nuestros atacantes habían resultado ser “republicanos antiimperialistas”.

El enfrentamiento y el corto viaje aclararon definitivamente los motivos de M’Petite. De alguna forma había descubierto mi identidad y decidido “seguir mis pasos”. Su Majestad y Liebener aplaudieron la iniciativa y me instaron a aceptar tan prometedor discípulo. Acepte de mal grado con la secreta intención de mostrarle el lado más desagradable y falto de romanticismo de nuestro oficio.

En Le Richeur nos esperaba un nuevo incidente. Su Alteza La Gran Duquesa de Todas las Rusias se encontraba en el vestíbulo acompañada por su sequito. El reciente conflicto entre “El Viejo Oso” y “El Joven Dragón” hacia esperar lo peor, pero el encuentro transcurrió con cordialidad. Hasta el punto de ser invitados por Su Alteza a su mesa. A la mañana siguiente daríamos un paseo por París. Aproveche al vuelo la ocasión y decidí que Jackeline y yo inspeccionaríamos el trayecto esa noche. Con la ruta memorizada, y la joven heroína agotada, volvimos al hotel.

Ansiando mi entreviste con Roldan madrugue esa mañana. Frente a unas copas de fuerte licor escuche su relato de cómo había asaltado mi “ahijada”, disfrazada de muchacho y al descubrirse su naturaleza hubo de protegerla de sus propios compañeros. Huyendo despumes hasta París acosados por asaltantes de ojos rojizos. Percibiendo mi interés paso a relatarme la historia de Mengele. Un criminal que aparentemente ejerce su dominio sobre el agro galo desde su refugio en los Pirineos.

Inquieto por estas revelaciones vague por los anticuarios de Paris en busca de un arma mas refinada para nuestra “Juana”. Encontré un estoque de de empaque suficiente con tiempo mas que suficiente para volver al hotel. Liebener alegro mi mañana al informarme de que Jackeline aun dormía. Recogí un jarro de agua helada, e introduciéndome sigilosamente, en su habitación, la derrame sobre ella. -En el Ártico hubieras muerto congelada. Toma que vayas armada no implica que tengas que parecer una meretriz- dije mientras salía sofocando mis risas.

El paseo y la comida transcurrieron tranquilos si excluimos los comentarios de Su Alteza la Gran Duquesa y Madame Papillon (su doncella) sobre el nuevo aspecto de Jackeline. Tras la comida recibimos un nuevo halagó en forma de invitación a su Palco de la opera.

Antonio Alvarado #CdF El Peregrino & la Criatura.

Mi madre solía decir “El viento susurra a quien lo escucha las historias que ha recogido en su viaje”. Así, quizás, en algún lugar alguien este escuchándola historia de Antonio Alvarado. También conocido como “El Peregrino” por la cofradía de aventureros busca fortunas. Aunque no se puede hablar del Peregrino sin mencionar a la Criatura, pues la historia comienza con nuestro primer encuentro.

El poblado de Eris era un singular ejemplo de prosperidad en el Rif Español. Prosperidad que en buena parte cabía achacar a Alonso Alvarado (mi padre)y Fátima Adir (mi madre). El como un joven oficial medico consiguió casarse con la única hija de la poderosa familia Gadir es materia para otro relato. Baste decir que cuando los franceses descubrieron la utilidad de ciertos fosfatos el estaba en París con una concesión minera que se convirtió en la única de todo Marruecos en manos nativas. A decir de mi padre ese fue su segundo mayor logro. El primero era, por supuesto, haber criado un mozo con el inquebrantable valor rifeño y la elevada, aunque algo autodidacta, cultura europea.

Al atardecer observaba, como tantas otras veces, los rezos mientras acariciaba el rosario de gruesas cuentas de madera que mi madre me había obsequiado. Entonces le vi, una alta y espigada sombra en cuyos ojos creí percibir un rojizo brillo. Mientras parpadeaba intentando asegurarme se escucho la primera explosión. Antes de que nadie pudiera reaccionar las granadas explotaban en las calles de Eris sembrando indiscriminadamente la muerte. Desesperado intente llegar a mi casa pero esta parecía haber sufrido lo peor del bombardeo. El pueblo paso esa noche buscando a sus muertos y el día siguiente enterrándolos.

Dos días después llego un reten de ingenieros al mando de un estirado oficial castellano. El abogado que los acompañaba, una repulsiva criatura regordeta de acento prusiano, nos informo que la concesión había expirado con mi padre. Y que saldría a subasta en Madrid dentro de un mes.-Por supuesto-dijo-Pueden presentar una oferta. Entonces percibí un brillo rojizo en sus ojos y lo derribe de un puñetazo. Hubiera envasado mi gumía en su pescuezo si una docena de rifles no se hubieran interpuesto.

Cuando llego la carta yo ya había sido acogido por unos familiares. Al parecer mi padre me había legado unos documentos. Dos días después me encontraba en el hotel de una cercana ciudad ojeando un curioso relato más propio de las historias más propio de las historias de mi amigo Emilio. Baste por ahora decir que mi padre resulto ser “el Doctor” miembro de una asociación, o liga, de caballeros, y damas, con una especial habilidad para encontrar aventuras. Además durante el transcurso de una de estas había concebido una hija con una de sus compañeras. Dama que desgraciadamente había muerto poco después convenciendo a mi padre para abandonar el grupo tras internar a la hija de ambos en un colegio de Reims.

Apenas si tuve tiempo para hojear los papeles pues alguien llamo a mi puerta. Al abrir me encontré con una menuda y enlutada dama que pedía pasar con exótico acento. Tan pronto como la puerta se cerró tras ella me envió al otro lado de la habitación de un puntapié. Me disponía a pedirle explicaciones cuando el fulgor rojizo de sus ojos las hicieron innecesarias. Confiado en la habilidad de mis puños me dispuse a la pelea pero verla atravesar el tabique de la habitación con su pie me recordó que “viajar es la victoria” (¡Al safar-zafar!) y me retire honrosamente.

De esa forma me dispuse a cruzar el desierto como primera etapa hacia el único lugar que mi padre mencionaba claramente.¡Madagascar!.El desierto es un como un padre, severo pero justo con quien lo respeta. Así que cuando, tras una corta travesía por el Níger, vi. las playas de Malabo estuve seguro de haber despistado a mis adversarios. Proseguí mí viaje en un carbonero belga al mando de un alcohólico Ruso asistido por un mozalbete Ingles incapaz de controlar a la heterogénea tripulación de rufianes entre la que me encontraba.

Durante el largo viaje hasta Hell-Ville tuve tiempo de reflexionar y leer con detenimiento la historia de mi padre. Todo parecía indicar que mi hermana debía encontrase en una situación tan apurada como la mía. Como primera medida envié cartas desde Ciudad del Cabo disponiendo mis ahorros en su servicio. Sabia que estos no durarían mucho pero esperaba que los contactos que mi padre me había legado me permitieran seguir sus lucrativos, aunque peligrosos, pasos.

Con esa idea desembarque asombrándome ante la poca discreción con que los buques que fondeados en el puerto demostraban la supervivencia de la piratería. El Corso resulto ser un local tan infecto como esperaba. Una mano grande y surcada de cicatrices detuvo mi camino hacia la barra.

-¿Donde vas Peregrino?- dijo su gigantesco dueño mientras observaba el rosario de mi madre y me sentaba a su mesa. -¡Dios! como te pareces a tu padre excepto por los ojos, claro. Tienes que contarme muchas cosas…Con permiso de tus amigos- Entonces disparo un revolver sobre mi hombro mientras me alargaba otro.

Cuando me gire la mole del capitán me derribo. No necesite ver el fulgor rojizo para comprender la situación. Dispare y sentí el calor de la sangre sobre mi cuerpo. El sable del Ingles me obligo a reaccionar mientras Jack (Big Jack) hacia volar por el local a la tripulación. Con el revolver perdido bajo el inmenso ruso retrocedí ante el petimetre. Desesperado enrede el Tasbih en sus pies derribándole y aprovechando para patear su mandíbula.

Mi empalidecido, a pesar de la sangre, rostro detuvo las felicitaciones de Jack. -¿Es la primera vez, verdad?¡Animo!¡Vamos! En algún lugar nos espera una fortuna. Fue entonces, junto a mi camarada y futuro mentor, cuando ante las aguas del Índico nació el Peregrino.

2020.11.14 sácalo de mi cabeza

Tenia esto en mi cabeza y no consigo desarrollarlo sin que se contamine. He optado por dejarlo como meme, a ver si germina en una mente mas fértil que la mía.

Eran imparables, pero también incomprensibles. Nos hubieran podido exterminar cientos de veces. Pero en lugar de eso, se detenían y establecían zonas seguras donde cuidaban con esmero de los refugiados.

Solo cuando capturamos a Dolores lo entendimos. Aunque ni ellos parecían darse cuenta. Sin el despilfarro de sus elites, sin el constante desgaste de estas guerras eternas simplemente eran demasiado prósperos. Su economía del privilegio no podía justificar las diferencias de clase. Sin la escasez artificial provocada por combatir a enemigos insignificantes, o los vicios de un sistema que necesitaba de la falta de recursos para justificarse, todos podrían tener largas y cómodas existencias.

Simplemente no lo entendían, no podían ver que otra sociedad pudiese existir. Nosotros, pero también la mayoría de ellos, sufriremos por ello.

#idea #sacadodemicabeza

#Ezo20X0 hielo mortal

2020.07.21

En la segunda sesión la ronda de preguntas surgió como forma de aclarar aspectos de la ficción que no tenia claros. Pero en segundo golpe explore conscientemente su potencial para ceder autoridad a los jugadores. Antes prponer las ultimas creía que las preguntas estaban maquiavélicamente enfocadas. De nuevo volví a sorprenderme descubriendo elementos no solo aplicables inmediatamente, si no que también podrían influir en el futuro, o incluso cambiar la perspectiva sobre los hechos pasados.

Así averiguamos que alcoholismo de Kumo era bastante grave como para aceptar un lucrativo contrato en Corea. O como los 47 cosacos, una hermandad de la Bratva, habían convertido Abarishi en su particular Marbella huyendo del acoso al que les sometía Wottan en Kushiro.

Quedaron cabos sueltos como la poderosa figura del Kempetai que bloquea cualquier investigacion sobre los mercenarios rusos. O el trabajo que realiza Trade Union para ocultar este conflicto.

Y por supuesto marcaron el foco de la partida cuando Kato recibió de La Voz el encargo de acabar con La Anciana. Líder de La Orden, secta conservadora a la que el también pertenece.

Kumo (conductor)

¿Por que rechazaste la generosa oferta para correr en Corea?

Lumett (periodista)

¿Que obvias desavenencias entre el Kempetai y Wottan encubre la Trade Union?

¿Tiene algo que ver con el violento conflicto entre Wottam y la Bratva?

Kato (infiltrado)

¿A quien cuidan y protegen Arata y Kame en las montañas cerca del lago Abarashi?

¿Que vida debe segarse para cumplir el destino de La Orden?

En general

¿Por que han elegido los 47 cosacos operar en Abarashi?

Preguntas nada inocentes que obtienen inesperadas respuestas.

La fase de preparación también se ha demostrado como un potente generador de ficción. No solo sobre la misión en curso si no también respecto al transfondo en general y el de los protagonistas en particular.

Ejemplo de lo primero fue la exhaustiva investigación investigación de Lumet y Kato que proporciono el itinerario y séquito de La Anciana.

Aunque incluso mas relevante resulto la conversación de Kato con Tejido, la anciana proxeneta que lo había criado en las gélidas calles de Abarashi. Durante esta el conductor averiguo que su patrón Hannno Hyobe (La Voz) era el hijo que la había abandonando, y que su apellido no era Hanno si no el imperial Tenno.

Por otra parte la doncella de La Anciana resulto ser Nakamura Naomi. Que tenia un pasado en común con Kato.

La exhaustiva preparación del grupo permitió alejar o minimizar la influencia de los miembros del sequito de la Anciana. Con el único olvido de su aprendiz y de la inesperada presencia de Tenno Tanso-kun (¿hijo del heredero imperial?) y Arata.

Con lo que cuando su blanco acudió a meditar ante las congeladas cascadas cercanas al lago Abarashi se presentaba casi indefensa en el visor del fusil del acechante Kato. Como refuerzo, y vehículo de huida, Kumo había estacionado a Ugi, su FCHKM, tras la pared de hielo.

Inevitablemente la cabeza de la anciana recibió el letal impacto. Pero, quizás a causa de la detonación, la pared de hielo se derrumbo en un gélido y letal torrente. Revelando la posición de Ugi e inculpándolo ante cualquier posible observador.

El séquito, incluyendo a Naomi, Arata y el vástago imperial, fue arrastrado. Sin apenas tiempo para reaccionar Kumo opto por rescatar al niño. Mientras Lumet trabajaba entre los cercanos periodistas asistentes a la ceremonia para encubrir su presencia y tender una nube de noticias falsas.

La liberación incondicional del «secuestrado» Tanso-kun. Permitió al grupo recibir el pago acordado en una inquietante reunión con Hanno Hyobe que poco antes había aceptado «con gran pesar» dirigir La Orden ante los medios.

Ezo en 20X0

De nuevo concluimos la sesión con mucho mas material del directamente aprovechado. Mi antiguo yo dirigista y sobrepreparador se revuelve inquieto. Pero a día de hoy observo fascinado como ese material arroja nuevas interpretaciones sobre lo establecido. Ademas de generar cascadas de refrescantes incógnitas en las que deseo zambullirme.

Liberarnos del mecanicismo de los relojes, aunque siguieran presentes sobre la mesa, creo que nos ha ayudado a recuperar el tono narrativo. Personalmente siento que estoy recuperando la tarea de narrador de escenas e interprete de personajes. Sacudiéndome en parte la, quizás paranoica, sensación de ser mero enunciador de hechos.

El sistema, sin llegar a ser tan explicito como #Camaradas, también promueve que los jugadores propongan escenas. No solo concernientes a sus personajes si no también a los del resto. En esta sesión Lumet acordó una cita entre Kato y Naomi para aprovechar su pasado vinculo. Esto quizás pueda pueda resultar intrusivo para algunos jugadores. Aunque lo considero muy enriquecedor, no esta de mas acordar herramientas de seguridad que garanticen que nadie se vea implicado en una situación incomoda.

También detectamos una brutal inflacción, los personajes habían acumulado cantidades enormes de Crédito en apenas tres misiones. Repasando el manual, capt. 6 Recursos / Crédito, descubrí que el error era exclusivamente mio. En primer lugar solo se puede apostar hasta 3 de crédito por personaje en una misión. Asumiendo que ese extremo despierta una atención que comprometerá significativamente su resultado. Ademas comprobé que soy poco capitalista, resulta muy caro sobrevivir en un mundo ciberpunk, incluso aunque este #PbtA se sacude buena parte del lastre contable de juegos con un enfoque mas clásico. Reglas en mano me parece que quizás ese coste sea excesivo. Pero ciertamente es un tropo del genero que nadie vive para retirarse.

Ezo 20X0. Segundo golpe.

2020.06.30

Anoche me dio el arrebato y cambie horas de sueño por trabajo en #Ezo20X0. Poner en claro las notas de cada sesión en un #PbtA esta resultando mucho mas inspirador y útil que preescribir «mi novela» como hacia antes. Incluso aunque entonces también la adaptaba a lo jugado por el grupo.

Y no fueron pocas las revelaciones:

Descubrimos que el «Desastre de las Kuriles» fue lo que precipito el cambio de régimen. La invasión rusa, por causas todavía no definidas, fue otro magistral ejemplo de guerra híbrida. También fue cuando Lumet perdió su ojo y conoció a Vladimir un paracaidista ruso que ahora es uno de mas fiables contactos del periodista en Wottan.

Averiguamos que las carreras ilegales de FCHKM habían sufrido un repunte de popularidad en el mundo, especialmente en Corea. Hasta el punto de que muchos países están legislando para minimizar el acceso de estas maquinas a civiles. Incluso prohibiendo las hasta ahora legales pruebas de velocidad.

Las Fuerzas Armadas de la República de Nihon (Antes Fuerzas de Autodefensa de Japón) parecen haber tenido un origen común con el Kempetai. Sin embargo ahora están infiltradas por agentes de La Orden y parecen inclinarse por la restauración del antiguo régimen.

Todo esto, y algunas cosas mas, surgió solo de las preguntas de inicio de sesión. Cuando Vladimir pidió que a Lumett que se encargase de la hermandad (de la mafia rusa) Nokolov, comprendimos que esta se había extendido, ante la pasividad de la Yakuza, por Kushiro. La ciudad que aloja la principal base de las FARN en Ezo.

A falta de un mecenas nuestros ronin encontraron varios. Para empezar Lumett consiguió que Vania, un «mr. Jonshon» de Wottan, les pagase por secuestrar a Filiya uno de los contables de la hermandad Nokolov. Y Kumo también obtuvo tajada de Comadreja un joven yakuza disconforme con la actitud de sus mayores.

Las regulares visitas de Filiya, verdadero fanático de la cultura tradicional Japonesa, a la ciudad de Asakawa les permitió preparar un secuestro en el Sinkasen (tren bala) que une este feudo de La Orden con Kushiro. Sin embargo, aunque Lumet logro convencer al ruso de que era un representante del emperador, y Kato evito la intervención de la seguridad ferroviaria, el asalto de Kurolion (un piloto de FCHKM leal a Sakura) impidió a Kumo facilitar la extracción con su mecha como habían planeado.

Aun con mas problemas, solo impidiendo caer en manos de la Bratva gracias a la potencia de fuego combinada de Kato (En realidad de Ugi su FCHKM) y Kumo, consiguieron entregar a Filiya a Wottan. Obteniendo confusas revelaciones adicionales en el proceso. Si bien al coste de comprometer severamente su valioso anonimato.

El uso de [info] y [eqipo], permitir que algunos movimientos se ejecuten heterodoxamente a modo de flasckback, y sobre todo intentar introducir todo lo que mis jugadores me proponían uniéndolo a los cabos sueltos de la anterior sesión ha propiciado una partida que disfrute especialmente.

Por otro lado el consenso de la mesa es que los relojes, encima de la mesa y con su formato numérico, resultan disruptivos y provocan una mentalidad de «juego de mesa» que dificulta meterse en la partida. Aunque seguirán siendo públicos, como recordatorio de los elementos relevantes de la ambientación, hemos acordado prescindir de su formato mecánico con la excepción del reloj de Preparación y el de Misión. Ademas de quizás algún otro como los de noticia y ruido.

Por supuesto apoyo entusiastamente esa decisión, y me siento mas cómodo gestionando frentes vinculados a la ficción antes que abstractos «puntos de obstáculo». Sin embargo repasando el reglamento soy consciente de que quizás necesite ajustar mas mecánicas de #TheSprawl de lo que en principio esperaba.

En cualquier caso espero ver en que cristalizan las potenciales locuras que se han esbozado en apenas tres sesiones, y dos misiones, de este juego. Por mi parte reconozco que esta forma de afrontar mi tarea como director de juego me esta resultando tan emocionante como inquietante.

Ezo 20X0, primeras notas.

En marzo del 2020 empezamos a jugar #TheSprawl en mi grupo. No tenia previsto compartir estas primeras notas en este blog. Pero el resumen de la tercera sesión ha crecido tanto que creo aquí encontrara un lugar mas adecuado. Para contextualizarlo tenéis aquí las breves notas que antes había compartido en las redes sociales y telegram.

12 de Marzo del 2020

Hoy empezamos con #TheSprawl #Ezo20X0

Habíamos echo un amago hace un par de semanas. Pero esta noche completamos los protagonistas y el trasfondo.

Aunque mi idea inicial era jugar a los pies de un elevador orbital en centroafrica finalmente ambientaremos las partidas en Hokaidõ. Durante la autarquía postimperial de un Japón convertido en estado policial.

Solo jugamos la parte de planificación. Reconozco que mi falta de practica, llevo quizás un año sin dirigir, se combino con el reglamento para permitir que las mecánicas se apropiasen del juego a costa de la narrativa.

Sin embargo el reparto tiene potencial. Y la ambientación contiene algunos interrogantes que estoy deseando jugar a descubrir.

10 de Julio del 2020

Después de dos meses segunda sesión de #Ezo20X0.

Kumo consiguió alzarse con la victoria en la ilegal carrera del ramen aunque a costa de que su amigo Totoro resultara herido, y de ganarse la enemistad de Sakura cuando destruyo su FCHKM.

Lumet saco a la luz la intervención de Wottan en la competición, a pesar de que la compañía de mercenarios rusos no puede operar en el territorio de la Republica de Nippon.

El sabotaje de Kato al punto de repostaje de Gran Rojo. No solo saco al peligroso FCHKM Mig-31 de la carrera. También descubrió que su piloto tenia rasgos asiáticos y poseía un wakizashi con el mon de la extinta familia imperial.

Sigo sin sentirme cómodo con tantos relojes sobre la mesa. Y aun se notan los años sin dirigir. Pero el grupo me a lanzado muy buenas ideas que espero explorar en las siguientes sesiones de #TheSprawl